Se cae jugando en inferioridad

Octavos de final Uefa Youth League

 

No pudo ser. Y eso que en el minuto 20 parecía todo incomprensiblemente perdido. La precipitación, la tensión de la cita y lo caliente que siempre se presenta un Atlético de Madrid - Sevilla FC nos llevaron a la eliminación de la Youth League. El caso es que nada más empezar al #SevillaFCJuvA, de forma más o menos estricta, se había quedado con dos jugadores menos y en el marcador ya rezaba una desventaja de 1-0 en contra. Para los que todavía no se habían sentado no podían dar crédito a lo que se estaba viendo.

¡Vaya inicio de tarde! En los guiones futbolísticos esta tesitura te obliga a atrincherarte. A esperar a que pasen los minutos para llegar con esa mínima desventaja con la esperanza de que en unos últimos instantes suicidas forzar los penaltis cuya lotería te beneficie. Pero la casta y el coraje del escudo del Sevilla portado por nueve chavales con pelos en los huevos iba a provocar un desenlace inescrutable.

El #SevillaFCJuvA, con dos jugadores menos, lejos de sufrir y sentirse acosado manejó la situación. Sus remates lejanos de la primera mitad vaticinaban lo que nos esperaría en el segundo tiempo. Y el Atleti nada. Malísimo. Una pena el inicio tan caótico. La humillación hubiera sido de esáándalo. La diferencia entre uno y otro equipo era abismal.

Dos penaltis. Dos le ridiculizarían. El árbitro francés tuvo la oportunidad de equilibrar las fuerzas pero perdonó una segunda amarilla atlética. Amo transformó los dos y no dudó en venirse a nuestra zona a celebrarlo. Con mucha rabia, con mucha fuerza. Los nueve que quedaban sobre el césped eran una piña. Gracias, de verdad, gracias. Te lo recordaremos cuando seas una estrella.

Si algo tuvieron bueno los colchoneros en toda la tarde fue su rápida reacción. Tras el 1-1 llegó el 2-1. Y tras el 2-2, el 3-2. En fuera de juego y a cinco minutos de la conclusión, el broche perfecto a un arbitraje galo bochornoso cuyo partido acabó en tangana. Y en impotencia, mucha impotencia. La tarde terminó con los chavales sevillistas aplaudiendo hacia su grada, y hacia su familia, al lateral (fondo); que no a Preferencia. De nuevo, gracias a vosotros. Los aplausos eran para vosotros.

El otro partido

Y hasta aquí la crónica deportiva. Vamos con el entorno. Unas pocas líneas más arriba hemos rescatado lo único positivo del Atlético de Madrid. Milagro. Porque esta gente, este club, no se merece ni el aire que respira. No fue agradable la estancia de los 12 peñistas de Sevillismo en Madrid y sus acompañantes en el Cerro del Espino de Majadahonda.

Teníamos la intención de situarnos detrás de una de la portería. Por seguridad la Guardia Civil (porque lo máximo que había era Guardia Civil) nos arrinconó en una esquinita de una Ciudad Deportiva que registró buena entrada, pero que en el fondo que habíamos elegido no había nadie. Y sentados!!! Claro, sentados!!! Como Pitbulls se apresuraban a intervenir si uno de nosotros se levantaba aunque fuese para atar mil veces la pancarta (eh Peri?), echar una foto o ir a por una cerveza (sí, cerveza y con).

Pero no eran los únicos, varios individuos estaban de caza. Se acercaban, nos desafiaban con la mirada, nos inspeccionaban de cerca y nos radiografiaban para cerciorarse que no éramos ultras. Cuando lo corroboraron, seguían con sus pateos por fuera y por dentro del recinto a ver si encontraban a alguien. Una mujer espetaba desde la grada: “Antonioooo, has encontrado a algún biri??” “No, esos cobardes no han tenido huevos a venir”, le respondía un hombre con sudadera nacional. El decorado no era cómodo para un aficionado que quiera animar a sus juveniles, repetimos juveniles, de forma tranquila, animosa pero tranquila. Eso sí, odio eterno al fútbol sentado.

Por desgracia, por aquí, por Madrid, estamos acostumbrados a estos escenarios. Mientras no decíamos ni “mu” (podíamos haber animado más), una docena de aficionados atléticos, en la otra punta del campo, se dedicaban a insultar permanentemente justo detrás del banquillo sevillista. Por supuesto, la palabra “gitanos” “Yonkis” “sucios” o “cerdos” estuvieron a la orden del día, hasta se cantó el “Musho Beti” (preludio de que los goles hispalenses estaban por llegar).

En definitiva, nuestro Presidente, Don José Castro, en cuerpo y alma, vio el escenario idóneo que potencian y tapan mediáticamente desde esta misma ciudad según les convenga. Ese paisaje que no se atreve a denunciar cuando viaja a domicilio y sí ejecuta cuando está en casa. Ese panorama que tiene como principal damnificada a nuestra propia afición, a la que tiene al borde de la Guerra Civil. Hoy no lo hemos pasado bien, y no por el orgullo mostrado por el #SevillaFCJuvA que nos ha hecho vibrar, sino porque nos hemos sentido indefensos y sin posibilidad de decir nada.


Octavos de final Uefa Youth League
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